Encuesta AtlasIntel/Bloomberg (Marzo 2026): el espejismo de la normalización post-Maduro

La microeconomía desmiente la "apertura" institucional

Por Eczoida Ruza González para anakarinarote.com | 28 marzo, 2026

La más reciente medición de AtlasIntel y Bloomberg, levantada este marzo de 2026, no retrata una Venezuela en franca recuperación tras la captura de Nicolás Maduro en Manhattan, sino un país atrapado en una "parálisis de expectativa". El estudio, basado en 4.659 encuestas, revela que la salida de escena del exmandatario no ha disparado el optimismo, sino que ha consolidado una percepción de estancamiento donde la "tibieza" administrativa se convierte en la nueva norma de gobernabilidad.

 

Más allá de los números que ya se exponen en las diapositivas adjuntas, nuestro análisis identifica tres fracturas críticas en la psique política venezolana de este mes:

 

1. El desgaste de la "opción Washington"

 

El respaldo a la influencia de Estados Unidos sobre el gobierno venezolano tras el arresto de Maduro sigue siendo mayoritario, pero registra una caída significativa frente a febrero. Este descenso no alimenta el rechazo frontal, sino la indiferencia. El aumento de la posición neutral sugiere que la población empieza a percibir que la solución a la crisis estructural no vendrá exclusivamente de las decisiones judiciales en Nueva York o de las licencias de la OFAC, sino de una dinámica interna que aún no termina de definirse. La fractura política persiste: la "normalización" es vista con buenos ojos por la oposición, pero con profunda desconfianza por el chavismo residual.

 

2. La microeconomía desmiente la "apertura" institucional

 

Existe una contradicción fundamental en los datos: mientras una mayoría percibe que el país es "más democrático" y que hay "más libertades civiles", esa sensación de apertura política no se traduce en bienestar material. La percepción de que el país está "igual" que en la era de Maduro es la respuesta más común, superando a quienes ven una mejoría. Esto expone la fragilidad de la transición: el fin de la persecución política directa no llena el estómago de una población que sigue lidiando con servicios públicos colapsados y una inflación en dólares que erosiona el salario real. La brecha educativa es alarmante: la "mejoría" es un privilegio de los sectores con educación superior, mientras que la base de la pirámide social (educación primaria) se siente estancada.

 

3. Delcy Rodríguez y la "trampa de la gestión regular"

 

Quizás el hallazgo más incisivo de esta medición es el colapso de la aprobación de Delcy Rodríguez, figura central de este interinato. Su desaprobación sube y su aprobación cae, sostenida precariamente por el control social del Carné de la Patria. Sin embargo, el dato sísmico es la explosión de la categoría "REGULAR", que se dispara hasta convertirse en el juicio mayoritario sobre su gestión, superando tanto al rechazo como al respaldo.

 

Este 43,2% de calificación "regular" no es neutralidad; es una sentencia de intrascendencia. Revela que Rodríguez no ha logrado proyectar una imagen de liderazgo resolutivo ni de ruptura con el pasado madurista. Su gestión es percibida como una administración del status quo, una "tibiocracia" que evita el colapso pero es incapaz de generar tracción hacia una verdadera recuperación.

 

Ficha Técnica:

Muestra: 4.659 encuestados de la población adulta venezolana.

Metodología: Reclutamiento digital aleatorio Atlas RDR.

Margen de Error: ±1 punto porcentual.

Nivel de Confianza: 95%.

Fecha de Campo: Marzo de 2026.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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